Biografia

(Ginebra, 28 de junio de 1712 - Erménonville, 2 de julio de 1778) Filósofo, literato y pedagogo suizo. A principios del siglo XVIII nace Jean-Jacques Rousseau; justo cuando comienza el tan conocido Siglo de las Luces. Si bien la mayoría de los intelectuales de la época asumieron enteramente los presupuestos filosóficos de la Ilustración, Rousseau, que incluso llegará a colaborar con la Enciclopedia, años despues cortará sus colaboraciones e incluso su relación con algunos de los ilustrados. Su padre, Isaac Rousseau, de profesión relojero, se encargó de su primera instrucción. Ya de niño, se interesó por la literatura, leyendo toda clase de libros, incluido Plutarco. A raíz de una disputa, tras la cual quedó herido un adversario, Isaac Rousseau tiene que huir de Ginebra, dejando a su hijo en manos de unos familiares. Pero las dificultades económicas de estos hacen que Rousseau abandone los estudios primarios, que cursaba junto a su primo, y se traslade de nuevo a Ginebra, donde comienza a trabajar como aprendiz de grabador en un taller. No satisfecho con su empleo, decide huir y se traslada a Saboya. Allí, mediante la ayuda de un párroco, conoce a Madame Warens que lo envía al Instituto de Catecúmenos en Turín, donde es bautizado como católico. Después de algunos meses en esa ciudad, vuelve junto a Madame Warens, con la que pasaría 11 años de su vida. En 1740, se dirige a Lyon en calidad de preceptor y luego a París. En esta ciudad, se relaciona por vez primera con los enciclopedistas; entre otros, conocería a Diderot y Condillac. Aparte de algunos trabajos hechos en el terreno musical y de algunas comedias, colabora en la Enciclopedia redactando artículos sobre música. En esta época, trabaja también como secretario de algunas familias nobles. A raíz de las relaciones que mantiene con Teresa Levasseur le nacerán cinco hijos, quien los abandona en un horfanato.

Sus primeras Obras:

En 1749, la Academia de Dijon convocó un concurso sobre el tema «si el restablecimiento de las ciencias y las artes ha contribuido a la depuración de las costumbres», y lo gana con un «Discurso» en el que responde negativamente. Su respuesta provoca confusiones y asombros y Rousseau empieza a ser un hombre polémico en la sociedad en que vive. En 1753, también la Academia de Dijon, propone otro tema: «Cuál es el origen de la desigualdad de los hombres y si lo autoriza la ley natural». Rousseau responde con un «Discurso» en el que explica y desarrolla las ideas del primero. Por razones no muy claras, seguramente por diferencias de orden intelectual, corta sus relaciones con los enciclopedistas. Vive en esta época en casa de unos amigos en l'Ermitage y, producto de esta estancia, son sus obras más importantes: «La nueva Eloísa», «El contrato social» y «Emilio». «La nueva Eloísa» se publica en 1761 con bastante éxito. En 1763, se publican el «Contrato social» y «Emilio», obra que el Parlamento de París condenará, ordenándose el arresto del autor Rousseau consigue escapar. Se refugia en Suiza, pero las dificultades que se presentan le obligan a trasladarse a Inglaterra, donde, aceptando una invitación de Hume, residirá en su casa durante algún tiempo. Sus manías persecutorias, debidas a su carácter huraño e irritable, le hacen desconfiar de Hume y decide, a pesar del riesgo que ello supone, volver a Francia. Allí reanudará sus relaciones con Teresa y, en 1770, regresa a París. Poco después, se traslada a Erménonville, donde vive gracias a la hospitalidad de un admirador, y en ese mismo lugar morirá. Su vida la conocemos por medio de dos obras autobiográficas, las «Confesiones» y las «Divagaciones de un paseante solitario». Con Rousseau puede decirse que empieza el Romanticismo. «La Nueva Eloísa» se opone al pesimismo y escepticismo que, en general, en toda la literatura de su época es preponderante. El «Emilio o de la educación» es quizás su obra más importante. Carece casi totalmente de elementos novelescos y su fin es el de exponer los criteros educativos del autor. Fustiga enérgicamente la educación que una sociedad con intereses y clases imparte, esclavizando intelectualmente al individuo y cortando progresivamente el desarrollo natural de este. La educación natural de Rousseau se basa en que en el niño existe un principio innato, «principio activo», el cual, por medio de la experiencia («educación de las cosas»), se vaya formando de manera gradual, conforme a sus propios intereses

Marco historico de la Edad media

Edad media
El término implicó en su origen una parálisis del progreso, considerando que la edad media fue un periodo de estancamiento cultural, ubicado cronológicamente entre la gloria de la antigüedad clásica y el renacimiento. La investigación actual tiende, no obstante, a reconocer este periodo como uno más de los que constituyen la evolución histórica europea, con sus propios procesos críticos y de desarrollo. Se divide generalmente la edad media en tres épocas.
   
 
Inicios de la edad media

Ningún evento concreto determina el fin de la antigüedad y el inicio de la edad media: ni el saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 410, ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo (último emperador romano de Occidente) fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época.

La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación económica y las invasiones y asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años Europa occidental mantuvo una cultura primitiva aunque instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo.


Fragmentación de la autoridad




Durante este periodo no existió realmente una maquinaria de gobierno unitaria en las distintas entidades políticas, aunque la poco sólida confederación de tribus permitió la formación de reinos.

Durante la Edad Media, los reyes solían tener que acudir a los Parlamentos para explicar sus proyectos y conseguir financiación para ellos. En esta época los parlamentos no representaban individuos, sino a los tres estamentos básicos, el clero, la nobleza, y los mercaderes.  El desarrollo político y económico era fundamentalmente local y el comercio regular desapareció casi por completo, aunque la economía monetaria nunca dejó de existir de forma absoluta. En la culminación de un proceso iniciado durante el Imperio romano, los campesinos comenzaron a ligarse a la tierra y a depender de los grandes propietarios para obtener su protección y una rudimentaria administración de justicia, en lo que constituyó el germen del régimen señorial. 

La Iglesia


 
La única institución europea con carácter universal fue la Iglesia, pero incluso en ella se había producido una fragmentación de la autoridad. Todo el poder en el seno de la jerarquía eclesiástica estaba en las manos de los obispos de cada región. El papa tenía una cierta preeminencia basada en el hecho de ser sucesor de san Pedro, primer obispo de Roma, a quien Cristo le había otorgado la máxima autoridad eclesiástica. No obstante, la elaborada maquinaria del gobierno eclesiástico y la idea de una Iglesia encabezada por el papa no se desarrollarían hasta pasados 500 años. La Iglesia se veía a sí misma como una comunidad espiritual de creyentes cristianos, exiliados del Reino de Dios, que aguardaba en un mundo hostil el día de la salvación.
  

 John Wycliffe


Los espíritus libres creían que la Iglesia no podía resolver los problemas espirituales de la gente, y reivindicaron el misticismo, o la creencia de que Dios y los humanos son de la misma esencia, eliminando así la necesidad de intermediarios. Los Lolardista argumentaron que la salvación no venía del papa, y que el rey era más importante que el papa y la religión católica. John Wycliffe, un sacerdote inglés que fue profesor en Oxford, fundó el movimiento. Decía que la lectura de la Biblia y la oración eran más importantes que cualquier rito religioso, y que no era necesaria la intermediación de los sacerdotes.

Wycliffe fue uno de los primeros en traducir la Biblia a una lengua vernácula, en lugar de usar el Latín Vulgar, acercando así lectura de la misma a un mayor número de personas. Igualmente, rechazó la extrema de riqueza de la Iglesia y el clero.

La vasta corrupción en la Iglesia también llevó a cuestionar su autoridad. Las excesivas riquezas del clero y la frecuencia con la que los canónigos tenían amantes e hijos ilegítimos provocó fuertes críticas contra el estamento. Igualmente la venta de indulgencias, que consistía en pagar dinero para obtener el perdón de los pecados, la extrema riqueza de algunas catedrales, el despotismo del clero y muchos otros factores provocaron una progresiva pérdida de la fe en parte de la población
político del emperador Carlomagno dependió de reformas administrativas en las que utilizó materiales, métodos y objetivos del extinto mundo romano.


Vida cultural


La actividad cultural durante los inicios de la edad media consistió principalmente en la conservación y sistematización del conocimiento del pasado basados obras de autores clásicos. Se escribieron obras enciclopédicas, como las pretendía compilar todo el conocimiento de la humanidad. En el centro de cualquier actividad docta estaba la
Biblia: todo aprendizaje secular llegó a ser considerado como una mera preparación para la comprensión del Libro Sagrado.

Esta primera etapa de la edad media se cierra en el siglo X con las segundas migraciones germánicas e invasiones protagonizadas por los vikingos procedentes del norte y por los magiares de las estepas asiáticas, y la debilidad de todas las fuerzas integradoras y de expansión europeas al desintegrarse el Imperio Carolingio. La violencia y dislocamiento que sufrió Europa motivaron que las tierras se quedaran sin cultivar, la población disminuyera y los monasterios se convirtieran en los únicos baluartes de la civilización.


La alta edad media
Hacia mediados del siglo XI Europa se encontraba en un periodo de evolución desconocido hasta ese momento. La época de las grandes invasiones había llegado a su fin y el continente europeo experimentaba el crecimiento dinámico de una población ya asentada. Renacieron la vida urbana y el comercio regular a gran escala y se desarrolló una sociedad y cultura que fueron complejas, dinámicas e innovadoras. Este periodo se ha convertido en centro de atención de la moderna investigación y se le ha dado en llamar el renacimiento del siglo XII.